Hace muchos años que tenía en mente hacer este conocido viaje lleno de tradición, el Camino de Santiago, una historia que se remonta a casi 2000 años.
Y seáis creyentes o no lo cierto es que la historia es muy interesante. Se dice que el apóstol Santiago fue condenado a muerte por Herodes por promulgar el cristianismo tras la muerte de Cristo, primero por Jerusalén y después desembarcando en Hispania. Tras la muerte del apóstol sus discípulos robaron el cuerpo inerte de Santiago y lo llevaron en carro hacia España para darle sepultura ya que en Tierra Santa lo tenían prohibido.
Los bueyes a la altura de los bosques de Libredón se negaron a continuar y es allí donde enterraron el cuerpo.
Fue 812 años después cuando un ermitaño de la zona, según cuenta la leyenda de nombre Pelayo, vio unas luces en un campo durante la noche y al excavar descubrieron los restos del apóstol. Es por este "Campo de estrellas" que la ciudad de Compostela recibe su nombre actual. En el año 921 se inician las peregrinaciones a Santiago desde diferentes puntos de Europa y España, conocidos como caminos, siendo el francés el más transitado (y explotado) en los últimos años.
Un camino mágico, místico y lleno de fe, cultura y arte que te hace encontrarte contigo mismo.
Al ser mi primer camino decidí iniciar mi andadura desde la ciudad donde vivo que es ciudad por la que transcurre el Camino Francés, así que con una meta de 207 km hacia Santiago partí el día 13 de septiembre hacia Villafranca del Bierzo, la primera ciudad donde haría noche para proseguir con este largo paseo. Después de una noche demasiado corta en la que apenas pude dormir, demasiados nervios, me levanté, desayuné y cargando la mochila en los hombros y con el bastón en mano salí a iniciar esta gran aventura y es que no tardando mucho, en la misma Ponferrada ya me encontré a mi primer compigrino, Juan, un malagueño saleroso, que lo fue hasta la llegada a Santiago.

Pasando el puente de hierro que da nombre a mi ciudad, Pons Ferrata (Ponferrada) desde el que se divisa el río Sil y el Castillo Templario y que fue construído para que los peregrinos pudieran cruzar el río, hay unas flechas de camino original que nos desvían hacia Compostilla, donde puede verse la preciosa Ermita de Santa María de Compostilla.

El emplazamiento de la ermita se encuentra en la Avenida IV y no tiene pérdida ya que está marcado con las flechas del camino.


He de decir que ese día hice un poquito de trampa y me salté ese rodeo que creí innecesario y fui directamente hacia Fuentesnuevas primero por la Avenida de la Puebla hasta llegar a la Calle Camino de Santiago y siguiendo por la Avenida de Galicia. Esta parte es quizás de las más aburridas del camino ya que transcurren por ciudad y carretera y no hay demasiado que ver, además, si hace calor, como fue el caso de ese día, el asfalto calienta muchísimo los pies y al ser tan duro los cansa más. Ya en Fuentesnuevas, municipio que forma parte de Ponferrada, llego hasta la Ermita del Divino Cristo que al estar cerrada no puedo sellar el Credencial así que sigo adelante hasta llegar a la población de Camponaraya y la Iglesia de San Ildefonso, aquí sí que estampan el primer sello de mi Credencial ¡qué ilusión hace este primer sello!

La Iglesia de San Ildefonso, que fue un obispo de Toledo, de perfil moderno cuenta con unas vidrieras preciosas en su interior que muestran a los doce apóstoles.


Saliendo de la iglesia por medio del pueblo llegamos a Cacabelos, atravesando el río Cúa (afluente del Sil), que nos ofrece una vista preciosa, cruzándolo a través del puente de piedra que data de los siglos XVI y XVIII... Es en este punto cuando conozco a Lara, una chica de Santander y caminamos juntas durante casi todo el resto de jornada. Lara salió desde León y va fastidiada de las rodillas de la etapa anterior, Foncebadón, y es que esa bajada hasta Molinaseca es famosa entre los peregrinos por su dureza.

Empiezan a aparecer más iglesias románicas en el camino, es el caso de la ermita de San Roque en la que no podía dejar escapar su sello en mi credencial.




Siguiendo la calle del conocido restaurante Apóstol de esta ciudad (donde se come de lujo y del que tengo gratos recuerdos de comidas y reuniones familiares) llegamos a la Iglesia de Santa María.

Siguiendo las flechas amarillas nos dirigimos a las afueras del pueblo y la Iglesia de las Angustias se muestra majestuosa a pie de carretera, junto al albergue de peregrinos.

En teoría el camino original discurre por el arcén de la carretera pero a la altura de Pieros tomamos la vertiente de sendero que aunque es más larga (tampoco tenía conocimiento de ello, pese a llevar la guía jaja) es mucho más bonita ya que atraviesa viñedos y montañas hasta llegar a Valtuille. Unos señores muy simpáticos nos regalaron varios racimos de uvas y mantuvimos una agradable conversación con ellos durante unos minutos. ¡Estas son las cosas que hacen grande el camino!


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| Preciosos cazasueños que alguien colgó de las ramas de un árbol en los bosques de Magaz de Abajo. |
El cansancio empieza a notarse, no sé si por el calor, por falta de descanso, por las botas o porque ya llegamos al fin de la jornada de hoy. La mochila cada vez pesa más y más, es increíble lo que cambia hacer rutas de montaña con tanto peso sobre los hombros.

Por fin hemos llegado al destino de hoy, Villafranca del Bierzo, son las siete de la tarde y decido visitar los puntos importantes de la ciudad antes de ir al albergue ya que al día siguiente quizás no me dé tiempo, he caminado alrededor de ocho horas y aunque lo que más me apetece es ducharme y descansar voy de camino hacia la preciosa Iglesia de Santiago que muestra, majestuosa, su imponente puerta del Perdón. Éste es el único punto donde los peregrinos enfermos que ya no podían proseguir su camino hacia Santiago, el papa Calixto II les concedía la Compostela. El monumento, del año 1186 de estilo románico y de una sola planta.

Cruzando la ciudad por la calle del Agua me desplazo hacia otro de los monumentos increíbles es la Iglesia de San Francisco, fue un convento franciscano, data del siglo XIII y posée una mezcla de estilos, románico y gótico ya que la ampliación del segundo cuerpo y las torres fue en el siglo XVII.

El siguiente lugar es la Iglesia de San Nicolás el Real. De estilo barroco, se construyó en el siglo XVII inspirado en el convento de Monforte que es una reproducción del Escorial.


Era hora de ir al albergue, iba hacia el albergue La Piedra y finalmente llegada allí no habían plazas así que Livia, la hospitalera, me buscó sitio en otro albergue y me animó a que aligerase el peso de mi mochila ya que pesaba mucho, dejando allí las cosas y pasándolas a recoger una vez acabado el Camino, por lo que decidí quitar las cosas innecesarias y el resultado fueron 5kg menos de peso. Estuve tomando una cerveza con ellos y salí en busca del albergue que me daría cobijo esa noche no sin antes hacer una pequeña compra para la cena, estaba tan cansada que no tenía cuerpo de salir a ningún sitio a ni siquiera comer un bocadillo. Llegué al albergue Leo, y María, la hospitalera, me recibió con una amplia y clara sonrisa, me mostró el albergue al completo: una amplia cocina super equipada, una sala de estar, los baños, el terrado para tender y mi habitación que compartiría con otras tres personas.

Comprendí que el mejor momento del día era la ducha jajaja, y después de la cena, a las diez de la noche, estaba ya en la cama lista para descansar e iniciar una nueva etapa, siguiendo el camino paso a paso, conociendo gente nueva y emprendiendo nuevas aventuras.
