"Correr sin parar" o la historia increíble y a su vez trágica de Budhia Singh, un niño de tan sólo cuatro años que alcanzó a su corta edad a completar 48 maratones.
Su triste relato comienza en 2004, el pequeño Budhia cuenta con tres años cuando su madre, una mujer que vivía en uno de los estratos más bajos de la India, con un marido alcohólico que gastaba el 50% del sueldo en alcohol, trabajando como criada ganando 5 dólares al mes y con cuatro pequeños a su cargo, acaba vendiendo a su hijo más pequeño, Budhia, por 800 rupias (unos 15 dólares) a un vendedor ambulante.
Ahí empieza el calvario del pequeño, malos tratos por parte de su nuevo tutor, hasta que aparece en escena Biranchi Das, un entrenador de Judo (que se ha dedicado a sacar a niños de los barrios más marginales y a darles un futuro entrenándolos para ser campeones, de hecho, siete de ellos fueron medallistas), que compra a Budhia por el mismo precio que lo vendió su madre. Tras descubrir el talento para correr del niño al haberlo castigado por mal comportamiento a dar vueltas a una pista, Biranchi marchó, se olvidó de él y cuando regresó pasadas seis horas, Budhia seguía corriendo, es entonces cuando comienza a preparalo en su carrera para el libro de los récords: ser el maratoniano más joven de la historia.
Parece que todo va bien, Budhia logra el sueño de salir de un barrio donde estaba condenado al fracaso, come bien, vive bien y hace lo que tanto le gusta, que es correr.
Su rutina es dura para un niño tan pequeño: se levanta antes de que despunte el sol en el alba, desayuna cereales junto a una bebida proteica y comienza su entrenamiento, corriendo semanalmente alrededor de 200km a través de la capital.
La controversia está servida en el plan de entrenamiento de Biranchi, ya que no permite que el niño beba agua mientras corre. Su primera prueba es una media maratón en la ciudad de Delhi, y es la primera vez que corre en una pista de atletismo, al llegar a la ciudad se dan cuenta que su anonimato se ha esfumado, pues todos conocen la trayectoria y sus dotes deportivas. Entonces es cuando le informan que no puede participar en la carrera ya que las normas internacionales no permiten corredores menores de 18 años, pero la vida está llena de dualidades, y por esa controversia y prematura fama, la organización e deja correr en una carrera de 6km apta para todas las edades.
El director del maratón de Londres se muestra indignado con el tema del entrenamiento tan duro de este niño tan pequeño, pues los huesos se encuentran en pleno desarrollo hasta la bien entrada adolescencia. Parece que la codicia de Biranchi va en aumento y no tiene límites, poco o nada le importa la salud de Budhia, tanto que no contento con la hazaña de que un niño tan pequeño, con tan sólo cuatro años, haya corrido seis medios maratones, lo pone a realizar una prueba inhumana y con condiciones pésimas: correr 70km sin parar, con temperaturas calcinantes y sin permitirle beber ni un sólo ml. de agua.
¿Logró correr esa carrera? Os recomiendo ver el documental para saber el final de la historia y sacar propias conclusiones (y no destriparlo).
A partir de ese final las acusaciones pesan demasiado, tanto que su custodia es retirada a Biranchi y devuelto a su madre biológica. Sin duda un documental de gran calidad de HBO dirigido por Gemma Atwal y aclamado en varios festivales (2 ganados y 2 nominaciones) en los que muestra la codicia humana, la explotación infantil y tortura en un país donde la vida se hace realmente dura y a pocos importa, más aún cuando eres un niño.
En la actualidad, Budhia sigue entrenando y preparandose para su primer maratón oficial, en el 2016.
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